Autor: Volskiervers Fuente: https://www.polseguera.com/writers/writing-886_una-puerta-que-se-abre.html Una puerta que se abre Y entra Mercedes, se deja caer en el tresillo, con los dedos se seca las lágrimas, sus yemas que humedecidas. El pañuelo, de pocos minutos antes en el centro hospitalario, cogido entre sus dedos, convertidos en auxiliar refugio, pues la aflicción con ese trozo de tela parece como más llevadera. Crepúsculo se sube a su regazo, este gato se acerca a ella la busca, busca quizá su afecto compañía, y en el rostro de Mercedes asoma un amago de sonrisa, sonrisa cansina, desanimada, pero sonrisa, y unos instantes de distensión por la situación en que se encuentra su padre, al que tuvieron que cercenar las extremidades. Mercedes pasa su mano sobre el lomo de Crepúsculo, éste runrunea, enigmas de la naturaleza o de la biología animal que runrunea ese genio de la paciencia no se aleja. Unos minutos después coge al gato con cuidado, lo deja en el suelo, ella se levanta se acerca a la cocina, entra y sobre la fresquera, la foto ahí está que la mira, sí, ¡esa foto! del pasado reciente, de cuando unos pocos meses atrás su padre aún entrenaba a las más jóvenes del modesto equipo de fútbol de la localidad. En mente de esta hija surge la idea de que ese hacer ya nunca más volverá a suceder, nunca más verá a su padre corretear por el terreno de juego transmitiendo a sus jugadoras cómo desplazarse por la vida con una obstáculo esférico que a veces va en contra y otras veces no lo hace. Esos pensamientos la tornan un tanto nostálgica, recuerdos de cuando incluso ella, a veces, bebía colocarse bajo la portería una adolescente que era, que estaba asustada y al mismo tiempo confiada, sin saber por donde vendría el problema esférico en cualquier momento lanzado. Suena el teléfono, se trata de su hermano desde el hospital, el tono de voz no es distendido, ella ya tiene el teléfono de bolsillo sin el manos libres. A los pocos segundos ella dice: "¡¿Un problema te ha dicho la doctora?!" Ella sigue al teléfono, escucha en silencio y: "Sí, sí, pues voy para allá, hasta ahora hermano". Con la yema del dedo sobre un icono en pantalla. Se cierra la comunicación. Ya la oscuridad rectangular de la pantalla. Tal como un silencio enmarcado. Mercedes pone la indescriptible cara de problemas dificultades, vuelve a ponerse los zapatos. Va a salir del domicilio....en su mano una llave, seriedad en su rostro. Abandona, sale de casa.   Y una puerta que se cierra.